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El Valle Encantado

El valle encantado se encuentra casi en la cima de la Cuesta del Obispo. Ya llegando al final de la cuesta, habiendo salido de Chicoana (o desde Salta), el viajero atento podrá ver un cartel en el camino indicando un desvío, una huella de roca y tierra colorada que desciende abruptamente al Valle Encantado. Si el viajero decide bajar por ese camino por el cual nadie pasa, comprobará la veracidad del nombre que la han dado al valle. Se peude bajar con auto, pero cuidado que lo que uno baja, deberá subirse luego. Es posible que algunos gasoleros sufran el esfuerzo. Los nafteros no tendrán problema. pero si uno quiere sentir realmente el paisaje, dejará el auto al costado del camino, bien guarecido y trabadas las ruedas con piedras. El viajero tomará el equipo que considere necesario, incluyendo, por supuesto, la carpa si así gusta, mucho abrigo, aunque ande ahora en mangas de camisa, y una buena provisión de agua.

Lo demás es bajar atravesando la pradera, disfrutando cada paso dado en ese paisaje de ensueño. La forma de las rocas y del valle es una evidencia de la historia geológica del lugar, donde la erosión llenó ese lugar de tierra, esa que falta de las cimas circundantes. Un arroyo ha cavado, durante miles de años, un surco que serpentea valle abajo.

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El viajero encontrará animales alvajes de todo tipo, incluyendo algunos inquietos, como el puma. lo mejor es respetar la fauna, no andar corriendo a los zorros y mucho menos matando, que ese santuario debe preservarse tal cual está. Si se decide dormir en el valle, se puede instalar la carpa en cualquier lugar descampado, es decir, lejos de las salientes rocosas y lejos también de las sendas que utilizan los animales. Hay mucho ganado que transita el lugar (ovejas y vacas) y a nadie le gustaría estorbar a los pobres animales que regresan a casa por su camino habitual. Antes de irse a dormir, hay que recoger los restos de comida y limpiar bien todo el campamento, dejando los comestibles bien guardados en bolsas de polietileno. No hay que dejar platos sucios fuera de la carpa. No hay nada como un buen fueguito, un cigarro y el silencio que inunda el valle a la luz de la Luna. Eso es lo que vale, lo demás es mentira.

Un paseo, de ida y vuelta al fonde del valle, puede insumir, a pie, entre cuatro y seis horas, de manera que si se piensa volver en el mismo día, hay que hacer la previsión necesaria para que no te agarre la noche.

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Otra forma de disfrutar el paisaje, es con una cabalgata. En Cachi o mismo en Chicoana, se puede contratar una cabalgata de todo el día por el Valle. Como siempre, en Chicoana, hay que hablar con Martín Pekarek, en la hostería, quien arregla todo, además de darte el mejor alojamiento de la cuesta del Obispo y los alrededores de Salta.

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Hosteria de Chicoana

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