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Bajando del Abra del
Infiernillo, encontrás la Comuna de Amaicha del Valle. Un lugar especial. Hay que querer
y respetar a esa gente. Viven, según ellos, en el mejor clima del mundo, y tal vez sea
así. Se respira paz, pero también tiene inquietudes artísticas y sociales. Vale la pena
conversar, darse una vuelta por los talleres para admirar tapices y parar un ratito
¿cómo no? para morfarse una regia empanada esperando que salga la Luna tras los cerros.
Cuando te vayas de Amaicha hacia el este, que sea durante la Mañana,
porque al poco tiempo estarás en las ruinas de los indios Quilmes. Una ciudadela en
ruinas donde los locos resistieron sucesivas invasiones, primero de los Incas y luego de
los españoles. Allí te espera la historia de esta gente. Hay un pequeño museo
arqueológico aunque el sitio en sí mismo es un museo. Hay cerámicas de varias culturas
desaparecidas del Noroeste. allí proliferó básicamente la cultura santamariana, llamada
así por el yacimiento arqueológico descubierto en Santa María, localidad de Catamarca
pocos quilómetros al Sur de Quilmes. Te impresiona la característica "cara que
llora", una estilizada representación antropomórfica que se presenta en la
cerámica típica de esta cultura. Los dibujos de sapos, vívoras, huanacos y ñandúes
pueblan también la cerámica y hasta se reconstruyó parte de la ciudadela, en un trabajo
muy serio realizado por la Universidad, decorando un muro con estos motivos. Lo importante
de ir por la mañana es que la orientación de la ciudadela es hacia el Este, por lo
tanto, si vas pasado el mediodía, te encontrás a la sombra de la sierra, cagándote de
frío y sin posibilidad de ver bien, mucho menos de fotografiar, como me pasó siempre a
mí.
Más
sobre la civilización Diaguito-Calchaquí y la antigua ciudad de Quilmes
Más allá de Quilmes, hacia el norte, te espera Cafayate, ya en la
provincia de Salta. |
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Las ruinas de
Quilmes, por la tarde.
Arriba, a la derecha, se ve el camino que
llega a las ruinas. Arriba al centro, el museo, la venta de artesanía y la cafetería. En
primer plano, el mirador del vigía. Lo que se ve de la ciudadela es el borde de los
muros, el resto permanece enterrado.

Fotografía de
un petroglifo.
La figura representada es una víbora de
dos cabezas. Se trata de un símbolo ritual.

El suri
(ñandú)
Este es un caso poco estilizado, pero
existen estilizaciones más pronunciadas que se encuentran en la decoración de la
cerámica.

La rana
Símbolo del agua. Para los Quilmes, las
ranas eran la transformación del agua en vida.

La víbora
bicéfala
Representación del fuego, como buen
dragón.

El Cóndor
bicéfalo.
Representación del aire. |