Tucumán
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El Aconquija
La selva
El Mollar
Tafí del Valle
El Infiernillo
Amaicha y Quilmes
Tucumán es la caña de azúcar. No bien entrar en la provincia, te encontrás con caminos repletos de "trencitos" de cañeros, que por ser el invieno la época de la zafra, viajan repletos de caña que llevan hacia los ingenios, donde se procesa la caña para obtener el azúcar y el bagazo, la fibra de celulosa que luego se convertirá en papel. Zona de pobreza e injusticia, de malvivir, entraña, sin embargo, la bondad de la gente, la amabilidad y una felicidad tan secreta que nunca comprenderemos. ¿Cómo puede esa gente votar por Bussi? La visión de los chicos trabajando en los campos, muchos de ellos sin conocer la escuela, contenga quizá parte de la respuesta.

Cuando entrás a la selva del Aconquija, el camino empieza a trepar haciendo un viboreo que te permite cruzar la primera cadena. Es un camino asfaltado, cosa rara en el noroeste, y muy seguro. Bien marcado, se puede hacer de noche, pero te perderías un paisaje espectacular. Siempre hacia el oeste, te lleva,después de un par de horas de viaje, hasta el valle donde están los pueblos de El Mollar y Tafí del Valle.

El Mollar es un lugar hermoso, un pueblo a orillas de un lago que se suele poblar de botes de pescadores. A veces, los bancos de niebla recorren su extensión como si fuera una película de Herzog. Vos lo podés ver desde el camino a Tafí, algo elevado sobre el lago.

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La selva del Aconquija
En la espesura se oculta un río de aguas cristalinas. En este mismo lugar se ocultaba la guerrilla en épocas pasadas.

 

Tafí del Valle

Tafí es lindo y amable, pero las empanadas que se comen allí alcanzan para situarlo entre los finalistas del concurso " La mejor empanada del N.O.A". Muy raramente nieva en Tafí. Por suerte, estuve durante uno de esos raros acontecimientos.

Lo ideal es pasar un día allí. Hay un montón de hospedajes, aunque algo caros. También está la Hostería del ACA, sumamente recomendable.

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Tafí del Valle bajo la nieve.
Un fenómeno poco frecuente. Parece el Sur, ¿verdad?

El Infiernillo

Siguiendo el camino, saliendo del Tafí hacia el noroeste, se encuentra el Abra del Infiernillo, donde solía haber alojamiento, unas cabañas enclavadas en la ladera de un cerro frente al cual se levanta toda la majestuosidad del Aconquija. Muy recomendable y a solamente 15 minutos de subida. En la parte más alta del abra (que significa una abertura entre los cerros) el camino pasa por el lugar donde se amontonan las nubes que pugnan, al igual que el auto, por vencer la altura e inundar el valle. Obvio que lo logran, pero les cuesta.

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Las nubes intentado cruzar el abra del infiernillo.
Bajo la nube, se halla el Valle de Tafí

 

Amaicha y Quilmes

Bajando del Abra del Infiernillo, encontrás la Comuna de Amaicha del Valle. Un lugar especial. Hay que querer y respetar a esa gente. Viven, según ellos, en el mejor clima del mundo, y tal vez sea así. Se respira paz, pero también tiene inquietudes artísticas y sociales. Vale la pena conversar, darse una vuelta por los talleres para admirar tapices y parar un ratito ¿cómo no? para morfarse una regia empanada esperando que salga la Luna tras los cerros.

Cuando te vayas de Amaicha hacia el este, que sea durante la Mañana, porque al poco tiempo estarás en las ruinas de los indios Quilmes. Una ciudadela en ruinas donde los locos resistieron sucesivas invasiones, primero de los Incas y luego de los españoles. Allí te espera la historia de esta gente. Hay un pequeño museo arqueológico aunque el sitio en sí mismo es un museo. Hay cerámicas de varias culturas desaparecidas del Noroeste. allí proliferó básicamente la cultura santamariana, llamada así por el yacimiento arqueológico descubierto en Santa María, localidad de Catamarca pocos quilómetros al Sur de Quilmes. Te impresiona la característica "cara que llora", una estilizada representación antropomórfica que se presenta en la cerámica típica de esta cultura. Los dibujos de sapos, vívoras, huanacos y ñandúes pueblan también la cerámica y hasta se reconstruyó parte de la ciudadela, en un trabajo muy serio realizado por la Universidad, decorando un muro con estos motivos. Lo importante de ir por la mañana es que la orientación de la ciudadela es hacia el Este, por lo tanto, si vas pasado el mediodía, te encontrás a la sombra de la sierra, cagándote de frío y sin posibilidad de ver bien, mucho menos de fotografiar, como me pasó siempre a mí.

Más sobre la civilización Diaguito-Calchaquí y la antigua ciudad de Quilmes

Más allá de Quilmes, hacia el norte, te espera Cafayate, ya en la provincia de Salta.

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Las ruinas de Quilmes, por la tarde.
Arriba, a la derecha, se ve el camino que llega a las ruinas. Arriba al centro, el museo, la venta de artesanía y la cafetería. En primer plano, el mirador del vigía. Lo que se ve de la ciudadela es el borde de los muros, el resto permanece enterrado.

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Fotografía de un petroglifo.
La figura representada es una víbora de dos cabezas. Se trata de un símbolo ritual.

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El suri (ñandú)
Este es un caso poco estilizado, pero existen estilizaciones más pronunciadas que se encuentran en la decoración de la cerámica.

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La rana
Símbolo del agua. Para los Quilmes, las ranas eran la transformación del agua en vida.

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La víbora bicéfala
Representación del fuego, como buen dragón.

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El Cóndor bicéfalo.
Representación del aire.

 

La víbora bicéfala
Representación del fuego, como buen dragón.

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