El entrecomillado no es casual.
Nunca viajé en el verdadero Tren de la Nubes turístico. Pero tuve otro
tipo de viaje por las mismas vías, una verdadera aventura.
Bienvenidos al tren de las nubes trucho.
El verdadero Tren de las Nubes, al igual que el trucho, parte
de la ciudad de Salta rumbo a la ciudad de San Antonio de los Cobres. En
su camino, atraviesa un paisaje montañoso sorprendente, hermoso y
sumamente rico en colores.
El problema del Tren de las Nubes turístico es que para mí, es
carísimo. No me resigno a pagar 100 dólares por cabeza. No puedo.
Tampoco estaba dispuesto a malgastar mi dinero aquel día en que
decidí tomar la alternativa: el camino del tren de las nubes, pero en
auto. En realidad, la ruta a San Antonio de los Cobres bordea todo el
tiempo la vía, de manera que los paisajes son los mismos que se ven
desde el tren.
En eso estaba, justamente, con mis hijas y mi esposa, rumbo a San
Antonio de los Cobres, en mi fiel Fiat Duna, cuando llegamos a la
estación de tren "El Alisal". Allí había un tren de carga,
detenido. Eran las 10 de la mañana, por lo que sabíamos que el tren de
las nubes ya había pasado, hacia arriba. Al pie de la locomotora había
una señora en actitud expectante. Mi natural inclinación a la
conversación me llevó a hablar con ella. Entonces me enteré que la
mujer estaba esperando a que el motorman terminara su almuerzo, luego
de lo cual la llevaría "de favor" a Salta a bordo de la
locomotora. Los ojos se me salieron de las órbitas. ¿Y si yo le
pidiera también al motorman que me hiciera el favor...? Tuve que esperar media hora a que los dos hombres, conductor y fogonero,
terminasen sus almuerzos para poder pedirles que nos llevaran a pasear
en locomotora. Para acrecentar mi fé en la gente, accedieron gustosos y
divertidos. Silvia, mi esposa, no quiso subir, en parte porque no
quería dejar el auto en medio de la montaña, pese a mi insistencia de
que ya encontraríamos la forma de volver por él. No hubo caso. Tampoco
quiso que nos quedáramos con ella. Yo, viendo la cara de las chicas,
tan ilusionadas con el viaje, me tuve que "sacrificar" por
ellas, abandonar a mi mujer en medio de la cordillera y trepar a ese
pedazo de tecnología dispuesto a atravesar las montañas.
El viaje fue maravilloso. Los conductores eran un par de personajes
increíbles. No solamente nos llevaron, sino que inclusive nos mostraron
cuanto secreto había dentro de la locomotora. Nos explicaron su
funcionamiento, la diferencia entre modelos y potencias, el
procedimiento de marcha y frenado, etc. Además contaron anécdotas de
viaje y dejaron que Marina, la menor de mis hijas, tocase la bocina
antes de entrar en los túneles.
Claro que el recorrido fue muy corto (50 Kilómetros), en comparación con el del
verdadero tren de las nubes. Por eso me prometí volver al año
siguiente, para hacer el camino íntegro. En el auto, por supuesto.