A Cobres por La Quebrada del Toro

Ir a San Antonio de los Cobres por la Quebrada del Toro es un paseo. No hay que llevarle el apunte a los exagerados que me dijeron "Sin una camioneta, imposible". Teniendo en cuenta que uno habla del NOA, el camino es una verdadera autopista.

El gran secreto es encontrar el camino hasta la ruta. Hay que ir hasta Campo Quijano, un pueblo cercano a  Salta. Ahí hay una serie de calles laberínticas hasta que detrás del pueblo, hacia el oeste, pasando una tranquera, se encuentra la ruta a San Antonio de los Cobres. 

Llegar a Cobres me insumió 4 horas desde Campo Quijano, contando las paradas en Santa Rosa de Tastil para ver las ruinas de la ciudadela. Hay un museo arqueológico y todo, es decir, un severo portón herrumbrado que impide, moralmente, el traspaso de vehículos rumbo al yacimiento. Creo que no tienen ni baño.

En San Antonio de los Cobres no hay nada fácil. No se consiguen cigarrillos, por ejemplo. Conseguir un lugar para almorzar, luego de las 13:00 es imposible. Por eso hay que tomar las precauciones del caso  antes de subir. En Campo Quijano hay que comprar combustible, verificar el nivel de aceite y llevar por las dudas, como es recomendable en todo el Noroeste, un litro para agregarle al auto. Hay que tener en cuenta que allá arriba, en San Antonio de los Cobres, hará más frío que el que se siente abajo. Llevar Líquido para beber y algo de comer.

El paisaje del camino es deslumbrante. Atención al abra Muñano. Es propiamente la Puerta de la cordillera.

Luego de San Antonio, el camino sigue hasta el Viaducto de la Polvorilla. Esta verdadera maravilla de la técnica se halla a unos 19 km. desde el centro de la ciudad. Atención a los carteles pues los últimos cinco kilómetros son de un camino prácticamente inexistente que recorre las minas y canteras de la zona. Al dar la vuelta en un recodo, ya en medio de la nada, rodeado de las montañas de mineral, uno ve aparecer la silueta de un puente que parece gigantesco. Ese es el famoso viaducto de la Polvorilla.

Si uno cae a eso de las 11 de la mañana, podrá ver al tren de turistas detenido unos metros antes del viaducto. También podrá ver al ejército de vendedores (la gente los llama "Kollas") que trepa corriendo esos 60 metros cargando todo tipo de mercancía, desde ponchos y plantas hasta cabritos vivos.

Si bien la mayoría de estos vendedores llegan allí en camionetas que estacionan al pié del Viaducto, muchos de ellos son indios auténticos que marchan desde sus casas hasta 8 horas, a caballo, mula o llama, para vender sus mercaderías.

Cuando el tren arranca y empieza a volver a San Antonio de los Cobres, los vendedores (alrededor de 200 personas) se arrojan literalmente desde allí arriba para trepar lo antes posible en las camionetas que los llevarán a San Antonio en una enloquecida carrera por el ripio del altiplano. ¿Por qué tanta prisa? Porque en San Antonio de los Cobres el tren se detendrá una vez más y aquellos que no pudieron vender, tal vez tengan allí una segunda oportunidad para salvar el día. Verlos partir en ese verdadero rally salvaje, más que causarnos gracia, nos lleva a la reflexión. Al fin y al cabo, esas buenas gentes no hacen sino lo mismo que nosotros, quienes corremos desesperados también, todos los días, detrás de nuestras propias quimeras.

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El maravilloso paisaje de la Quebrada del Toro, apenas se sale de Campo Quijano

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Paisaje desde el viaducto de la Polvorilla

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El Viaducto desde abajo. Al pie se aprecian las camionetas de los vendedores

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El viaducto desde arriba

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Detalle constructivo


Ficha Técnica

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El tren de las nubes, rumbo a San Antonio de los Cobres

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El tren en la estación, y su guarda

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La gente intentando vender o aunque más no sea, contagiarse de la riqueza a bordo.

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En la multitud se consigue de todo, hasta niños

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Otro viaducto, cuyo nombre no recuerdo.

Datos Técnicos del viaducto

Longitud: 220 m.
Altura: 63 m. (desde la base)
Año de inicio de la construcción: 1930.
Año de inauguración: 1932
Pendiente: 16/1000
Peso total: 1600 Toneladas.